Volar

diciembre 18, 2011

Decidió partir en dos el manuscrito que llevaba meses confeccionando cuando se dio cuenta de que lo único que había creado era una utopía que jamás se cumpliría. Entonces subió hasta la azotea y se dejó caer.


Residuos

diciembre 15, 2011

Y jamás imaginó que el mero recuerdo de su viejo peine en el suelo, rodeado de cristales rotos, convertiría su aliento en hielo, y su boca en sangre.


C’est la vie

enero 24, 2011
la vie

la vie


Y quién es?

diciembre 4, 2010

En estos tiempos que corren, en los que la vida del libro parece peligrar ante los nuevos soportes digitales, la industria editorial ha de buscar nuevas formas de promocionar sus ejemplares, y de conseguir que el lector apueste por el formato de toda la vida.

Hay editoriales que lo hacen, y anteayer no pude evitar sonreír y llevarme de la estantería de la librería a casa ‘La pesca de la trucha en América’, editado por la barcelonesa Blackie Books. No voy a mentir, iba con la intención de comprarlo, pero el detalle que ahora os cuento me encandiló.

El libro, a primera vista, parece totalmente normal. Aunque es cierto que se nota la edición cuidada en las tapas, el original diseño y demás, no parece que tenga nada anormal, incluida la típica banda de papel/plástico en la que se nos da una breve descripción, alguna referencia de algún medio alabando la obra o informándonos de que estamos ante la vigesimosexta edición.

La pesca de la trucha en américa

La pesca de la trucha en américa

Sin embargo, al fijarnos, veremos que la banda se pregunta, ¿Y quién es Brautigan?
Brautigan es el autor de la obra, y en la banda, la editorial ha recopilado declaraciones de autores de la misma época del autor, conocidos, y periodistas, concibiendo así una más o menos breve y más o menos interesante biografía del escritor. Además, está presentada de una manera muy atractiva.
La pesca de la trucha en América y la banda-biografía

La pesca de la trucha en América y la banda-biografía

La banda desplegada

La banda desplegada

¿Y quién es Brautigan?

¿Y quién es Brautigan?

Ahora ya sabemos quien es el autor, así que podemos proceder a lo que de verdad queremos, a lo que nos interesa: disfrutar de su obra.

 

 


Bajo techo

noviembre 30, 2010

Un héroe se define por dar la cara en los momentos más duros. Por saber actuar y poner en práctica esa capacidad de liderazgo que se le presupone en ese instante que marcará el devenir de la historia. Ayer fue día de héroes. De Iniesta, de Xavi, de David Villa o de Lionel Messi. También de Pep Guardiola, quien acertó, sedujo y llevó a su equipo por la senda de lo celestial, de lo histórico y de lo artístico.

Sin embargo, también fue noche de destapar falsos héroes, y hablo del enemigo del entrenador blaugrana: Jose Mourinho, el antihéroe de la historia que se teje en La Liga jornada a jornada. El portugués dista mucho de ser quien quieren que sea y de quien él mismo cree ser. Ni es tan bueno, ni acierta siempre.

Su palmarés es irreprochable, sus éxitos y su método también. Sin embargo, se trata de un personaje magnificado por la prensa y los medios, que se ha creído su propia historia. Tras el clásico, en rueda de prensa, sus palabras de falsa modestia, educación y respeto, escondían todo lo contrario. Mourinho salió humillado y no lo encajó. Es normal.

Mourinho, escondido en el banquillo

Mourinho, escondido en el banquillo

No lo aceptó porque después del minuto 45 se escondió bajo el techo de metacrilato del banquillo del Camp Nou. Dejó a sus once hombres a la deriva, sin asumir el mando que se le supone al capitán. Los dejó huérfanos, no se vio a ese ‘Mou’ paternal que apoya a sus pupilos cuando lo necesitán. No se asomó al cesped a ordenar, a dirigir, o al menos, a convertirse en el paraguas que asumiera el pitorreo general de la grada.

Y dirá que lo hizo para que aprendieran, pues The Special One siempre tiene excusas para todo. Pero lo cierto es que mientras Casillas se desgañitaba impulsado por la rabia, Ramos perdía la cabeza, y los demás jugadores se veían empequeñecidos y perdidos bajo la lluvia, él se encontraba resguardado en el banquillo, bajo techo, con miedo a salir. Muy diferente a ese Mourinho bravucón que alardea de victorias, de títulos y de ser el mejor. El Especial, quizá, estaba en el otro banquillo.