2010

diciembre 31, 2009

Se acaba 2009 y con él la década a la que nunca he sabido poner nombre. La década del 2000? La del 00? No sé.

Pero se acaba la década. Una década que empezó con miedo. Lo recuerdan? El efecto 2000! A mi no se me rompió el ordenador y parece que a la mayoría tampoco.

La década de Internet.

La década de Bush, de Barak Obama, de Aznar y de Zapatero. La década del 11 de Septiembre. De Bin Laden, del terrorismo, del 11-M. Del nuevo mundo. De las guerras. De Iraq, de Afganistán, del “no a la guerra”. La de la muerte del Papa Juan Pablo II y la fumata blanca.

La década del miedo, la década del crecimiento de los nuevos dragones asiáticos. La década de China. La década de la telebasura, de Operación Triunfo, de la caída de Fidel Castro.

La década de la implantación de la televisión digital, la década del crecimiento y avance tecnológico sin antecedentes. La década del Euro! La década de las intifadas, de Hugo Chavez, del Prestige y del chapapote. La década de la wikipedia.

La década de Saddam Hussein. La de Lula da Silva. La de la Unión Europea. La del Katrina. La del Facebook y la del tuenti. La década los blogs. La de la nueva información. La década de las nuevas tecnologías. La década del iPod y del iPhone. La década de la crisis económica. La década de Patxi López. La década de la tregua. La década de los asesinatos y del terrorismo en Euskadi.

La década que comenzó con Real Madrid y  terminó con mi Barcelona. La década de Zidane, del centenariazo, la década del gol de Rivaldo. La década de Ronaldinho, la década de Guardiola, de Messi, del Barça de las seis copas. La década de Ronaldo, de la Eurocopa de España. La década del cabezazo a Materazzi. La década de la final de Estambul, la década del Liverpool. La década del descenso de la Real, la década del subcampeonato.

La década de los JJOO  de Sidney, Atenas y Pekín. La década de Usain Bolt, de Michael Phelps.

La década de Pau Gasol. La de Rafa Nadal y de Federer. La década de la final de Wimbledon. La década de Fernando Alonso. La década de Valentino Rossi.

La década del Punk y el skate. La década del indie, del rock, del metal. La década de los conciertos, de los festivales, la década de muchísimos discos. La década de Coldplay, de los Arctic Monkeys, de los Mars Volta, de Thrice, de Franz Ferdinand,  de Brand New, de Wolfmother, y de muchos más. La década de la vuelta a los 90.

La de Muchachada Nui. La década de las series. De Lost. La década de Shrek. La de Kill Bill. La década de Gladiator. La década de Pixar. La del Señor de los anillos. La de los 300 espartanos. La de Diarios de Motocicleta, la de Los lunes al sol. La década de El Pianista. La década de Scarlett Johansson.

La década en la que pasé de escolar a universitario. La década del amor, del sexo, de los problemas, de tomar responsabilidad. La década de votar, de beber, de bailar, de disfrutar. La década de las nuevas experiencias. De las decisiones, buenas y malas. La década del cambio. La década de la felicidad. Una década de la que hemos formado parte y somos protagonistas todos y cada uno de los que la hemos hecho posible de una manera u otra.

En definitiva, buena década. Que podamos contar la siguiente. Urte berri on!


Hey Joe

diciembre 24, 2009

Se encontraba deshecho. Hundido. Ni siquiera así llegaban las ideas.

Lo había intentado con ahínco. Se dio cuenta de que las cosas no llegarían solas así que se puso a trabajar. Y empezó a pensar.

Un intento, dos, tres. Nada. Se auto-torturó intentando buscar en recónditos huecos oscuros en su mente recuerdos que creía borrados, heridas sin cicatrizar o lecciones que la vida le había dado. Tampoco sirvió de nada.

Tomó una copa de whisky y encendió un cigarrillo. Absolutamente nada. Salió a la calle, miró a su alrededor e intentó detectar posibles objetivos, posibles protagonistas, personas interesantes que pudieran tener algo que contar. Buscó el amor, la desesperación, la tristeza, la felicidad, la amistad, cualquier cosa. No vio más que personas grises, paisajes sin personalidad.

Nada funcionaba. Por qué? La frustración de la incapacidad se apoderó de él en múltiples ocasiones a lo largo de su vida, pero aquella vez era algo mucho más intenso. No había solución, no había nada que hacer.

Llegó a casa y encendió el tocadiscos. Con cuidado, colocó un vinilo de Jimi Hendrix y con media sonrisa y los acordes de Hey Joe de fondo,  comprendió que no había ya nada por lo que luchar, había perdido la batalla. “Where are you going with that gun in your hand?”. Preparó un cóctel mortal a base de alcohol, droga y analgésicos. Se lo tomó sin pensárselo dos veces. Nunca había pensado dos veces antes de hacer algo. La mezcla hizo efecto y murió. Ya nunca más se vería bloqueado, ya nunca más se vería atrapado en aquel laberinto de dudas y odio eterno.

En el escritorio, testigo de todo lo acontecido, la estampa seguía siendo la misma. Hendrix seguía tocando y el papel, seguía en blanco.


Regalo

diciembre 22, 2009

De Portishead para Amnistía Internacional.

Chase the tear


pause

diciembre 18, 2009

banksy