Bajo techo

noviembre 30, 2010

Un héroe se define por dar la cara en los momentos más duros. Por saber actuar y poner en práctica esa capacidad de liderazgo que se le presupone en ese instante que marcará el devenir de la historia. Ayer fue día de héroes. De Iniesta, de Xavi, de David Villa o de Lionel Messi. También de Pep Guardiola, quien acertó, sedujo y llevó a su equipo por la senda de lo celestial, de lo histórico y de lo artístico.

Sin embargo, también fue noche de destapar falsos héroes, y hablo del enemigo del entrenador blaugrana: Jose Mourinho, el antihéroe de la historia que se teje en La Liga jornada a jornada. El portugués dista mucho de ser quien quieren que sea y de quien él mismo cree ser. Ni es tan bueno, ni acierta siempre.

Su palmarés es irreprochable, sus éxitos y su método también. Sin embargo, se trata de un personaje magnificado por la prensa y los medios, que se ha creído su propia historia. Tras el clásico, en rueda de prensa, sus palabras de falsa modestia, educación y respeto, escondían todo lo contrario. Mourinho salió humillado y no lo encajó. Es normal.

Mourinho, escondido en el banquillo

Mourinho, escondido en el banquillo

No lo aceptó porque después del minuto 45 se escondió bajo el techo de metacrilato del banquillo del Camp Nou. Dejó a sus once hombres a la deriva, sin asumir el mando que se le supone al capitán. Los dejó huérfanos, no se vio a ese ‘Mou’ paternal que apoya a sus pupilos cuando lo necesitán. No se asomó al cesped a ordenar, a dirigir, o al menos, a convertirse en el paraguas que asumiera el pitorreo general de la grada.

Y dirá que lo hizo para que aprendieran, pues The Special One siempre tiene excusas para todo. Pero lo cierto es que mientras Casillas se desgañitaba impulsado por la rabia, Ramos perdía la cabeza, y los demás jugadores se veían empequeñecidos y perdidos bajo la lluvia, él se encontraba resguardado en el banquillo, bajo techo, con miedo a salir. Muy diferente a ese Mourinho bravucón que alardea de victorias, de títulos y de ser el mejor. El Especial, quizá, estaba en el otro banquillo.


Clásico

mayo 2, 2009

Dicen los de Mahou que habría que nombrarlo patrimonio de la humanidad. Desde luego, no es para menos.

Quizás los no interesados en fútbol no puedan comprenderlo, pero para un seguidor (sobre todo si eres merengue o culé), un Real Madrid – Barcelona es algo increíblemente grande.

El clásico

Al principio de temporada, cuando el calendario de Liga se sortea, todos destacan en sus títulares cuando será el gran clásico, el derbi (aunque de un derbi no se trate), el partido del siglo.

Y muchos dirán que no es para tanto, que es un acontecimiento sobrevalorado y que se utiliza muchas veces para tapar otras carencias o escándalos a nivel estatal. Pero amigos, los que lo sentimos podemos dar fé de que es algo difícilmente equiparable a otros acontecimientos. 

El día del partido te levantas (como yo hoy he hecho) con un cosquilleo especial. Más cuando te juegas la Liga, como hoy. Y no se te quita de la cabeza en todo el día, y mientras comes piensas en la alineación que sacará tu equipo y en lo que disfrutarás en caso de conseguir la victoria. Y llega la hora previa al partido y el cosquilleo del que hablaba se intensifica y solo quieres que llegue el momento en el que el colegiado pitará el principio del partido.

El partido puede ser mejor o peor. Puede haber goles o terminar con un aburrido empate a cero. Pero siempre será espectacular. La rivalidad siempre estará presente en los 90 minutos y las sensaciones se desatan. Y las emociones. Que decir de las emociones que te puede provocar el partido. Puedes reír, puedes llorar, puedes cabrearte y puedes soñar. Soñar con una remontada, con un gol histórico, o soñar como yo sueño ahora con ganar la Liga, como hoy si el Barça, mi Barça, gana. 

 

Lionel Messi

Lionel Messi

Porque los Barça-Madrid nos hacen disfrutar todos los años, porque Messi se consolidó metiéndo tres goles al Real Madrid hace dos años, porque el Bernabeu aplaudió a Ronaldinho Gaúcho, por Stoichkov, por Hierro, por el pasillo del año pasado. Por el increíble ambiente. Porque da igual como llegue cada uno de los equipos a la cita. Porque en el terreno de juego estarán los mejores: Lionel Messi, Higuaín, Sergio Ramos, Andrés Iniesta, Raúl, Samuel Eto’o, Thierry Henry, Iker Casillas, y muchos más.

Y por todo esto y mucho más, los partidos entre F.C. Barcelona y Real Madrid son algo especial y grande de verdad.