Y jamás imaginó que el mero recuerdo de su viejo peine en el suelo, rodeado de cristales rotos, convertiría su aliento en hielo, y su boca en sangre.
Y jamás imaginó que el mero recuerdo de su viejo peine en el suelo, rodeado de cristales rotos, convertiría su aliento en hielo, y su boca en sangre.