La vuelta siempre es dura. La vuelta a la rutina, al trabajo, a los estudios, no son plato de buen gusto para la gente normal (bueno, habría que definir la palabra normal que todavía no lo he conseguido).
Llega la hora de volver y no quieres hacerlo. Es inevitable. Las benditas vacaciones se acaban y ves como irremediable las horas corren con mucha menos parsimonia de lo que corrían hacía una semana, cuando un minuto parecía una hora y en una hora podrías hacer mil cosas. Relatividad temporal supongo. El tiempo se agota y el destino del tortuoso viaje es la tan temida rutina.

Despertador, símbolo de la vuelta a la rutina
Rutina es un concepto que suena mal, que es feo. Rutina significa según la RAE Costumbre inveterada, hábito adquirido de hacer las cosas por mera práctica y sin razonarlas. Macho, la definición acojona. Como no nos va a dar miedo? Hacer las cosas sin razonarlas, menuda mierda. Siempre igual, como el operario que trabaja en una fábrica. Autómata.
Pero bueno, al final llega el momento. Estás de vuelta y sabes? No es tan malo. Al fin y al cabo, al volver no solo vuelve lo malo, sino también lo bueno. Vuelven los compañeros de trabajo o de clase. Vuelven los pequeños placeres que hacen que esa maldita rutina no sea tan dura como la pintan y tu vida vuelve a tener cierto orden. Cuando vuelve la rutina, puedes incluso actualizar el blog.
Jode, pero no es tan malo, ánimo.
Escrito por jokinelle