Lo peor eran las noches.. La botella de whisky bajo la penumbra. Las estrellas tapadas por nubes y la luna intentando iluminar la triste vida que nos había tocado vivir. Y la triste y cruda voz de Tom Waits de fondo, volviendo a recordármelo.
Era momento de reflexión, de rememorar tiempos pasados, siempre mejores. Era momento de recordarte y recordar tu olor a pomelo y caramelo. Era momento de recordar las largas tardes de extrema tranquilidad.
Era momento también para pensar en los motivos que hicieron que todo explotara y también en analizar los errores. Eran fáciles de reconocer y difíciles de corregir.
Algunos me preguntaban si estaba deprimido. Para nada, no lo estaba. Simplemente, me reventaba el hecho de haber vuelto a fallar.
Cogí el abrigo y salí a la calle. Era lo mejor que podía hacer.
Me gustaba disfrutar de la ciudad de noche. No había nadie. Quizá por eso me gustaba. A veces pensaba que no me gustaban las personas, sin embargo no creo que fuera verdad, porque también disfrutaba de la presencia de algunas. Era complejo.
Por la noche la tranquilidad lo inundaba todo. Solo escuchaba silencio y eso me gustaba. Disfrutaba de verdad. Podía reflexionar, y volver a pensar en todo lo que había pensado tantas veces con anterioridad. Ya no quedaban nuevas reflexiones que hacer, sin embargo, volví a intentarlo. Hacía frío.
La tranquilidad se desvaneció cuando apareció una extraña y misteriosa silueta en la penumbra. Debido a la neblina, me costó discernir la realidad. Era una chica. Pasó por delante y me miró a los ojos. Eché a temblar.
Saqué mi iPod y me coloqué con cuidado los auriculares. Deslicé mi dedo por el menu hasta que encontré a Waits de nuevo. Pulsé play y volví a adentrarme en su mundo de humo y tristeza. Di media vuelta y volví a casa. Gin soaked boy.
Escrito por jokinelle
Escrito por jokinelle
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